Cultura

Relato histórico local

OCTAVO DÍA | 23.06.2016 09:24 hrs.

Cena de Invierno
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En punto de las nueve de la noche, unos caballeros de levita y sombrero hongo llegaron al “Hotel Palacio”. Una vez concluido el parsimonioso intercambio de saludos y abrazos, éstos fueron conducidos al salón comedor, e instalados ya ante las mesas de blancos manteles y fulgurantes cubiertos, un señor de bigote con largas puntas dirigió unas palabras de afecto hacia los comensales.

Los meseros, fieles al menú, iniciaron su jornada sirviendo una deliciosacrema de chícharos; posteriormente unos hors d’oeuvre -entremeses-, que suelen ser una combinación de verduras con queso de cabra o de cuadritos de tocino; luego, jamón al vino blanco y una copa de Jerez; después pescado a la veracruzana, rematando esta primera etapa con otra copa de vino dulceSauterne. Y siguieron las entradas -entrées-, que son una segunda parte de entremeses; en esta cena fueron escalopas, que se elaboran con largas tiras de carne de pavo o ternera, y enrolladas con otros ingredientes se saltean en aceite de oliva y después se cuecen en caldo. Tales escalopas fueron bañadas con Salsa Madera, hecha con harina, manteca, caldo, vino, sal, cebolla y aceitunas finamente picadas, concluyendo esta segunda etapa con otra copa, pero ahora de Bourgogne.

Continuó el ansiado platillo: Pollo asado acompañado de espárragos salpicados con una salsa Worcester y Ensalada rusa, elaborada con mariscos o tal vez con jamón, papas, nabos, pepinillos y alcaparras. Seguidamente, se degustaron Pasteles de limón y/o tartas de manzana. Los presentes saborearon también una copa de  champán Veuve Clicquot; bebida creada por Madame Nicole Barbe Clicquot, una francesita que enviudó a sus todavía veintisiete burbujeantes años. Luego los Helados de vainilla y de chocolate. Después el Café y finalmente se ofrecieron algunos Licores, posiblementeCuraçao y/o Crème de framboises. ¡Esta suculenta cena terminó a la una de la mañana!

En las afueras del hotel se sentían gélidos vientos arrastrando las amarillentas y postreras hojas, que se le olvidó llevarse a la recién despedida estación otoñal. El grupito visitante se despidió de los señores Eduardo R. Encinas, Felipe R. Cota y de Arcadio Villegas, entre otras personalidades paceñas, y en comparsa acompañaron unos cuantos metros al señor que tomó la palabra antes de la cena para que pernoctara en el “Chalet Viosca”, frente al Malecón. 

En la penumbra de su alcoba, aquel caballero -azuzándose el bigote- recordaba el mensaje que, por la tarde del día anterior dirigiera a nuestra gente:

“Pueblo californiano, que llevas la clarividencia en los ojos y el sello de la honradez en la frente, han de ser satisfechas todas tus aspiraciones…” Y ante ese grato silencio, interrumpido a veces por el murmullo de las ventoleras invernales, nuestro distinguido huésped aún sin desvestirse se hallaba en su lecho, dejando incursionar en su mente un universo pletórico de ideas. Recordó la visita que realizó a los obreros de la tenería “Suela Viosca”, entre otros lugares. Pensaba en infinidad de cosas, vislumbrando el futuro de la incipiente nación… ¡jamás imaginó que al año siguiente él sería cruelmente asesinado en unión del presidente Francisco I. Madero!

Es de recordar, que el 15 de enero de 2012 se cumplió un siglo en que nos visitara el vicepresidente J. M. Pino Suárez y, el 22 de febrero de 2013 también un siglo de la muerte de éste y el apóstol Madero.

Escrito por Sergio Ävila para ruizhealytimes.com